Una vida digna para todos

Jesucristo y Simón de Cirene en el Viacrucis

Conocí a Dios hace no tanto.

Me convencí de su existencia y ahora vivo tranquilo sabiendo que Él es el camino.

Tengo alguien con quién puedo hablar en cualquier momento del día, y cuyos consejos van a servir para alinearme interna y externamente.

 

En realidad Él siempre estuvo conmigo, y varias de sus enseñanzas ya estaban arraigadas en mi persona, solo que yo no lo sabía.

Al igual que muchos otros, crecí en la ignorancia – e incluso en el rechazo – de cualquier práctica o concepto religioso. “Si no lo veo no lo creo” es uno de los principios que la escuela y el liceo me ayudaron a validar.

Pero tras haber recorrido un cuarto de siglo en este extraordinario planeta, puedo concluir que Él ha sido la única explicación razonable en innumerables ocasiones.

Hoy en día tengo una Biblia en mi mesita de luz, la cual leo con el fin de recibir sabiduría.

El Chat GPT me indica que Génesis (el primer libro de la Biblia) se debe haber escrito hace unos 2500 – 3000 años atrás. Como escritor vocacional, no me imagino a un jóven de 25 años leyendo mis textos en el 4525 después de Cristo.

 

Cristo… otro personaje que ha tenido muchísima influencia.

Pasaron ya 2025 años desde su nacimiento, y podemos llegar al consenso general de que Jesucristo es la persona más importante que jamás haya existido.

Para el Cristianismo, Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías y el Salvador de la humanidad. Sin embargo, no hace falta ser cristiano para ver a Jesucristo como un modelo de vida y un símbolo universal de amor, sacrificio y esperanza.

Jesús es el verdadero maestro moral; un guía espiritual, un revolucionario y un amigo, cuyo principio y cuyo final inspiraron las mejores obras de arte, literatura y filosofía.

Su muerte en particular es un hecho histórico bien documentado.

 

A Jesús de Nazaret lo crucificaron en el año 33 d.C. en la colina del Gólgota, en la antigua Jerusalén. Clavado desde las extremidades en una cruz de madera en forma de T, el proclamado Hijo de Dios era condenado públicamente por las autoridades del momento.

Después de aproximadamente 6 horas de agonía, Jesús proclamó al cielo «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», «Todo está cumplido», y murió.

Además de haber sufrido vilmente en la cruz, a Jesús lo obligaron a cargar con la misma en la caminata hacia la colina, sabiendo que poco después iba a perecer a manos de ella.

Curiosamente, los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas nos hablan de un individuo en particular que pasaría a la historia al haber ayudado a Jesús en esta ardua tarea…

 

El legado del Cireneo

 

Simón de Cirene no conocía a Jesús, ni estaba en contra del castigo al que se lo había sentenciado.

Él era un mero hombre que venía del campo tranquilamente, cuando los soldados romanos lo obligaron a cargar la cruz de camino al Gólgota.

Sorprendido y reacio en un principio, Simón se vio forzado a unirse al sufrimiento de Cristo.

Aunque, pasadas las horas en las que él era partícipe, Simón comenzaría a tomar un agrado hacia el profeta.

El discípulo involuntario se encontraba frente a un desafío que, sin comprender del todo, lo acercaría mucho a Dios.

Esta solidaridad con Jesús, en su momento de mayor debilidad, puede bien haber sido el encuentro que cambió su vida.

 

Simón de Cirene, según Marcos 15:21, era el padre de Alejandro y Rufo. La teología nos sugiere, en base a esto, que su familia era conocida dentro de la comunidad cristiana primitiva.

Por lo que se entiende, sin lugar a equivocarse, que el sufrimiento no elegido tuvo el poder de transformar.

Así como el Cireneo cambió su vida hace miles de años a partir de este encuentro inesperado, existe una organización sin fines de lucro que hoy se basa en su legado.

 


Cireneos es una Asociación Civil que se fundó en el 2017 por un grupo de jóvenes misioneros y por el cura Juan Andrés «Gordo» Verde.

Honrando los tres pilares de la vivienda digna, la educación y la fe, los voluntarios de Cireneos ayudan a cargar con la cruz de cerca de 800 familias uruguayas que viven en situación de máxima precariedad.

Presente principalmente en el barrio Santa Eugenia, Cireneos también extiende su apoyo al barrio Rambla Costanera, a Melo y a San José.

Con la fuerza de más de 300 misioneros, se ha logrado impactar la vida de más de 2000 personas, brindando un nuevo hogar a 114 familias hasta la fecha, e incorporando a más de 250 niños en actividades educativas.


Presenciar de primera mano el trabajo que se lleva a cabo en Cireneos me ha dejado una sensación profunda en el pecho, que no logro descifrar si es tristeza, gratitud o responsabilidad.

A Dios le gustaría que yo aporte mi granito de arena hacia la causa, y al igual que el Cireneo, acompañar al prójimo en su sufrimiento podría transformar mi espíritu para siempre.

Todos podemos colaborar. Involucrate hoy y ayudá a cargar la cruz de quienes más lo necesitan.




Mathias Krell

Mathias Krell Levy


escrito por
Mathias Krell

Habiendo pasado los últimos años de su vida escribiendo artículos de índole espiritual y filosófico, Mathias se unió al equipo de Cireneos para narrar historias sobre lo que se vive entre los misioneros y las familias que reciben nuestro apoyo.

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